La Argentina del siglo XXI
Por Edmundo Virgolini (*)
En la política económica moderna hay 5 objetivos que suelen ser considerados básicos cualquiera sea la identificación político ideológica del gobierno a cargo. Ellos son: el crecimiento económico, la estabilidad de precios, el equilibrio externo (en las relaciones comerciales y financieras con el resto del mundo), el sostenimiento de un pleno empleo de los factores productivos (con especial énfasis en el factor mano de obra) y el logro de una más equitativa distribución del ingreso. La situación real en que se desenvuelve la política económica a desarrollarse así como el perfil ideológico del gobernante establecen el orden de prelación en que estos objetivos son abordados. El logro simultáneo de los objetivos enunciados a veces constituye un empeño muy ambicioso cuando no imposible. Frecuentemente se presentan situaciones de “trade off” (dilemas de política económica en cuya presencia solo es posible conseguir de un objetivo a expensas de logros en el otro objetivo) y hay que optar por un empleo equilibrado de medios que tiendan a proveer el máximo bienestar a la comunidad.


